



De la misma manera en que viene un rompecabezas desecho, así merito es la vida. No todo tiene que tener sentido, pero conforme vas trabajando en cada aspecto que necesita trabajo, se comienza a formar una imagen más clara y definida. La vida es como un rompecabezas; cada pieza, cada experiencia, llega a formar algo nuevo y a veces es muy probable que tengas que quitar las piezas que intentas poner a fuerzas porque no pertenecen en ese espacio. Así, cada error se convierte en una lección que enriquece el proceso. La vida se va formando en una imagen de lo que puede ser lo mejor que pueda existir, un reflejo de nuestras aspiraciones y sueños. Algunos rompecabezas son más grandes que los otros, y cada uno está diseñado con un propósito único. Algunos son más complejos, con piezas que parecen no encajar, pero al final del día, todo tiene sentido porque tu rompecabezas es lo que es precisamente para ti. No te enfoques en que todavía te faltan piezas por poner o metas por cumplir; en lugar de eso, celebra cada pequeño avance que realizas. Así de la misma manera que todo se desacomoda, todo se vuelve a acomodar con paciencia y dedicación. Tu rompecabezas está preparado específicamente para ti, con retos y triunfos que son parte de tu viaje personal, así que lo único que falta es vivir la vida con toda su intensidad y aprender a disfrutar del proceso de ensamblar cada pieza en el camino.
Sonríe, la vida es hermosa

Cuando comienzas a ver la vida con los ojos, cambia tu forma de ver. Los ojos tienen una forma de ser un reflejo de tus más grandes sueños y se esparcen a través de un brillo en tu mirada. Este brillo, tan característico, es la manifestación de la esperanza y la claridad que llevas dentro. Lo que llega a suceder es que, conforme vas caminando por la vida y sobrepasando cada situación, a veces, ese brillo se va. La rutina y las dificultades pueden nublar esa luz interna, y ese brillo se apaga completamente, dejándote sentir como si caminaras por la vida sin un propósito definido. Vas vagando por la vida sin poder experimentar lo bello que es realmente la existencia, cuando tus ojos cambian la forma en que ves las cosas. Cada detalle, cada instante puede convertirse en una obra maestra si le prestas atención; sin embargo, es fácil perderse en la monotonía. Cuando por fin dejas que tus ojos brillen es cuando te regresa ese brillo de nuevo, iluminando tu camino y permitiéndote redescubrir la belleza que te rodea. Te das cuenta de que la vida está llena de asombro y oportunidades; a menudo, solo es necesario que dejes que tu mirada se abra a lo extraordinario.
Haiku sobre la vida
Luz sobre el prado, Canta el agua en la piedra, Vuelve a nacer el sol
